JAQUE MATE AL REY

JAQUE MATE AL REY

Son tiempos extraños, difíciles, asombrosos por su calidad distópica, es difícil creer que es real, que nos están hipnotizando, que se han perdido la cordura, el sentido común, el discernimiento y la humanidad.

Ver gente buena, inteligente, capaz, con sólidos principios apoyando criminales, estafadores, genocidas, invasores, pedófilos, locos ansiosos de poder.

Es frustrante, por decirlo de manera amable, ver tanta gente desinformada, engañada, manipulada, programada con mentiras en la era de la hiper información.

Duele, duele realmente ver como siglos de evolución, de civilización, de despertar se van por la cloaca de las redes sociales,

como los bots, en un ejercicio de ciencia ficción llevado a la realidad, controlan mentes y consciencias, manipulan percepciones, forman opiniones, mienten, dividen, nos hacen odiarnos. Somos su campo de entrenamiento, no les estamos enseñando (programando) bondad, empatía, conciencia, sabiduría, valores … No, estamos volcando en ellos lo peor de la especie humana, lo más bajo de nuestros instintos, la peor versión de lo que llamamos humanidad y que tristemente es lo menos humano que existe.

 ¿Acaso habría que explicarle a un ser humano, el que se supone el más inteligente de los animales, que destruir su hábitat es un suicidio? ¿Qué animal en el planeta destruye el lugar en el que vive? ¿Cuál de ellos se sale del armónico conjunto de eventos naturales solo para satisfacer su ego y ambición?

 ¿Qué pasó con la capacidad de discernir, de escuchar, de observar la realidad? ¿Cómo es que personas tan inteligentes no quieren ver ni saber? Le han entregado su criterio a los memes y cadenas de WhatsApp, han elegido ser condicionados, convertirse en parte activa de un ejército de desinformación que trastorna los valores más valiosos, valga la redundancia, del ser humano.

Convertir un genocidio, en el que han sido asesinadas más de 70000 personas, entre ellos más de 23000 niños, en una cruzada Santa, en una misión divina ¿Qué Dios están adorando?

Cerrar los ojos a los crímenes, a los errores, a los abusos, a la tiranía de nuevos líderes que han hecho de la indecencia su bandera y de la destrucción de sus países su proyecto; y son aplaudidos, adorados, defendidos, y apoyados por gente que no, no son malvados, no son genocidas, no son pedófilos, tampoco inmorales.

Son ingenuos manipulados por una campaña de desinformación liderada por los medios tradicionales de cada país y difundida por bots que inundan las redes sociales de mentiras, odio, división y confusión.

Es una estrategia coordinada: los medios ocultan los errores y abusos y alaban cualquier estupidez del gobernante, los bots y los humanos más hipnotizados y programados, se encargan de atacar de manera implacable a cualquiera que intente revelar la verdad.

Y ahí en el mundo millones de seres humanos son despojados, sin apenas notarlo, de su bondad, de su conciencia, de sus valores, de su sentido común, con su pasiva complicidad sus países son saqueados, sus compatriotas son despojados de sus derechos, las mujeres son aleccionadas para renunciar a sus conquistas, los cristianos son manipulados como criaturas pequeñas por sus líderes.

Es aterrador, ¡no se dan cuenta! ¡no lo notan! gente buena que termina apoyando la muerte, la discriminación, el abuso de poder, el despojo de derechos, la violación de toda ley y constitución, la destrucción de la democracia, la censura, la calumnia, la mentira. El abismo está frente a ellos y se dirigen a él felices en medio de su inconsciencia.

Quien aún despierto y consiente intenta advertirles es tratado como loco. es atacado convertido en enemigo y silenciado, incluso asesinado.

En esta batalla hay otras víctimas: amistades, familias, reputaciones, carreras, empleos, conquistas sociales, libertades y lo más triste de todo, la principal víctima sacrificada en este altar de mentiras, ocultamiento, tergiversación y engaño es la humanidad, no sólo como sustantivo sino también como adjetivo.

Nos están conquistando, destruyendo, invadiendo, están como en la conquista del siglo XV intentando destruir nuestra cultura, nuestra identidad, la dignidad, el orgullo de nuestras raíces, los auténticos valores de la gente buena.

¿Dónde están los valores religiosos auténticos apegados a un Jesús, a un Mahoma, a un Buda?

todos estos profetas cuya bandera fue siempre el amor, la bondad, la inclusión, la empatía, la solidaridad, la igualdad, la paz?

¿Dónde están los valores patrióticos? ¿Qué pasó con los héroes de la independencia, con el orgullo de ser colombiano, ecuatoriano, peruano, chileno, americano argentino…? ¿En qué momento terminaron aplaudiendo la intervención extranjera y aceptando el yugo imperialista con gratitud? ¿En qué momento defender la patria se convirtió en entregarla?

¿Qué nos está pasando? ¿Qué les está pasando?

Pero aún hay esperanza, así como hay millones de personas hipnotizadas, también hay millones de seres despiertos, conscientes, luchadores y activistas.

No, no les vamos a entregar nuestro mundo, no vamos a renunciar a la lucha por unas libertades tan duramente conquistadas, no vamos a entregar nuestros derechos, nuestros recursos, nuestra agua, nuestras tierras. Aunque tengamos que luchar, no sólo contra los invasores, sino contra un sector de los invadidos que se rindieron frente al ruido, al show y a la mentira.

Una lucha sin más armas que la palabra, el sentido común, el discernimiento,

los hechos reales y no la realidad maquillada, la superficialidad, el salón de espejos de las redes sociales que todo lo distorsionan, que han permeado el criterio, la conciencia, el discernimiento y la sabiduría de millones.

¿Es el final? no lo creo ,es la terrible oscuridad que precede al amanecer,  la humanidad lo ha vivido muchas veces a lo largo de la historia, en todas las ocasiones un segmento de la sociedad se negó a escuchar, no creyó, desprecio y desmintió a quienes les advirtieron y tuvo que suceder lo que sucedió: millones murieron, naciones quedaron devastadas, los líderes finalmente cayeron y los dormidos despertaron en un final de pesadilla, cuando yo era tarde para reaccionar.

Y el ciclo se repite una y otra vez, sin que la tecnología, la hiperinformación, la evolución de la conciencia, la educación masiva ni el avance de la especie puedan evitarlo.

Una vez más millones de seres dormidos despertarán demasiado tarde para evitar el sacrificio de otros millones de víctimas de una nueva ola de inconsciencia y de ingenua maldad al servicio de los dueños del maligno poder económico y político que nos usan a su antojo para lograr sus fines macabros.

¿Será que algún día tomaremos por fin las riendas de nuestro destino y seremos capaces de construir juntos una sociedad evolucionada en la que quepamos todos?

¿Será que algún día seremos capaces de unirnos contra las fuerzas que han hecho de nosotros sus fichas y de nuestro mundo su campo de juego, y finalmente juntos, como humanos conscientes, logremos ganarles la partida y darle jaque mate al rey?

Te invito a conocer mi novela El Dulce Rostro de la Muerte

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